Viajar sola: cómo preparar un gran viaje

“Si crees que la aventura es peligrosa, prueba la rutina. Es mortal”
-Paulo Coelho-

Suena Calle 13. Últimamente me gusta empezar estos posts acompañada de alguna melodía que me empuje a algún lugar, al lugar al que voy, supongo. Soy las ganas de vivir, las ganas de cruzar, las ganas de conocer… dice la canción. Y yo pienso que no son solo ganas lo que hace falta para embarcarse en un gran viaje, pero ese es sin duda el primer gran paso.

Hace unos meses decidí no retrasar la aventura de emprender mi primer viaje en solitario sin billete de vuelta. He estado viviendo en otros países en varias ocasiones y llegué tan lejos como Australia, donde me inventé una vida que me duró un año y me devolvió siendo otra a latitudes europeas. Ahora estoy convencida de que seguir en movimiento es mi opción y por eso me lanzo a transitar nómada por el Sudeste Asiático, con la casa a cuestas: yo misma.

Me di cuenta recientemente de que es posible convertirse uno en el propio hogar; la metáfora del caracol lo llamé. Por eso, mientras vivía en Ibiza, inicié esa otra gran aventura: el viaje hacia adentro, que es, además, la primera parte de los preparativos de viajar sola. Lo conté en este post en Mujeres Nómadas.

Sin embargo, hoy vengo a hablar de la parte más práctica de los preparativos: organización, salud, mapas, seguridad, mochila, previsiones y otros asuntos. A mí me gusta organizar, me gusta ir saboreando la aventura a cada paso; por eso este post está pensado para gente como yo, que prefiere que las sorpresas sean positivas. Empecemos, pues:

Por dónde empiezo

Empezar a planificar un viaje es de lo más emocionante. Una vez surge la idea va creciendo sin que nos demos cuenta hasta que no podemos casi pensar en otra otra cosa.


En cuanto decidí hacia qué lado del mundo me dirigía, empecé a leer e investigar sobre los países de la zona, la mejor época para visitarlos, los visados, los precios de los vuelos y las experiencias de otros viajeros. Acumulé tanta información que no sabía dónde ponerla ni cómo empezar a organizar. Pero entonces un día se acomodó todo eso en mi cabeza y compré los vuelos que me llevarían a tres países del Sudeste Asiático. Descarté todo lo demás porque, sencillamente, no se puede estar en todos lados y porque quería que este viaje fuera lento, para que me diera tiempo a impregnarme de cada lugar y no sentirme tan en tránsito todo el tiempo.

Entonces, ¿cómo empezar? Como con todo en la vida: decidiendo. Decidiendo qué clase de viaje quieres hacer y a qué vas a renunciar.

Qué tener en cuenta

  • Visados, su coste y en qué moneda se pagan, si se pagan
  • Moneda local y coste de vida
  • Requisitos de entrada a cada país (muchos piden billete de salida o solvencia económica)
  • Caducidad del pasaporte (válido durante al menos seis meses)
  • Épocas de monzones y lluvias
  • Seguridad (algunos países están en conflicto, por ejemplo)

Salud: vacunas y seguro médico

Sobre este tema he oído y leído muchas cosas: mi madre con sus investigaciones y sus recomendaciones que me manda en emails con el asunto de “mejor prevenir que curar”; la imprudente de mi amiga que dice que no pasa nada, que eso es todo marketing; mi yogi cósmica que no se ha vacunado en su vida, y la médica del centro de vacunación exterior que con sus informes de la OMS (Organización Mundial de la Salud) casi me aconsejó abortar misión y elegir una vida un poquito más convencional. Entre otras.

Así que respecto a este tema diré que la opción adecuada es la que te haga sentir más cómoda o cómodo. Es absurdo viajar sintiéndose inseguro porque esta sensación contamina toda experiencia. Yo no suelo experimentar sensaciones de peligro o inseguridad, pero suelo ser bastante prudente en cuanto a los riesgos que tomo:

Seguro médico

Después de vivir en Australia y descubrir los precios que los hospitales ponen a nuestra salud, no me la juego. Un accidente grave puede arruinarte de por vida y una lesión leve puede dejarte sin presupuesto para seguir viajando o volver a casa. Por eso me parece que hacerse con un seguro de viaje que cubra al menos los casos de urgencias es fundamental. Yo contraté una póliza con IATI seguros básicamente porque lo vi recomendado por unos bloggers que sigo y me dio confianza; además, su pack de mochileros me pareció muy completo. Si quieres te ofrezco un 5% de descuento en tu próximo seguro.

Vacunas

Según la zona a la que se viaje, uno se expone a unos u otros riesgos. Para viajar al Sudeste Asiático, como es mi caso, me expongo a: dengue, zica, chigungunya, encefalitis japonesa y malaria [todas estas enfermedades transmitidas a través de mosquitos], cólera, fiebre tifoidea y hepatitis A [todas estas enfermedades transmitidas a través del consumo de agua y comida no apta]. Me imagino tu cara de susto, así me quedé yo.

susto

Pero bueno, que no cunda el pánico. Siendo prudente el riesgo disminuye mucho; además, las zonas más transitadas o turísticas están menos expuestas a estas amenazas. De todas formas, yo me he puesto unas cuantas vacunas:

  • Fiebre tifoidea: me costó unos 7 euros con receta médica. Esta vacuna se toma por vía oral, son tres pastillas y hay que dejar al menos un día de descanso entre cada toma.
  • Cólera: me costó unos 17 euros con receta médica. La vacuna se toma por vía oral también, vienen dos sobres para disolver en agua y se toman dejando al menos siete día de descanso en medio.
  • Hepatitis A: me la pusieron gratis en mi centro de salud. Es una dosis antes del viaje y otra a los 6 o 12 meses, de refuerzo.
  • Tétanos: me la pusieron gratis en mi centro de salud. Son dos dosis antes del viaje, separadas por un mes y una a la vuelta, de refuerzo.
  • Encefalitis Japonesa: me costó sobre 170 euros (no, no se me coló el último cero) y no va con receta médica. Son dos dosis, cada una cuesta 85 euros y se pueden poner con 7 días entre una inyección y otra.

También me recomendaron vacunas para la rabia y la malaria, pero otros médicos me aconsejaron no ponérmelas. Al parecer, la de la malaria es un tratamiento preventivo que sólo reduce los síntomas para darnos algo de margen antes de llegar al médico; en ningún caso previene de infectarse ni cura la enfermedad. Así que ante cualquier fiebre injustificada: ¡corriendo al médico! Insisto: yo no me puse estas vacunas.

Generalmente las vacunas no dan problemas, pero hay un pequeño porcentaje de personas que presentan alguna reacción: fiebre, malestar, dolores en los pinchazos o cansancio. Yo estoy dentro de ese porcentaje.

La mochila: qué llevar y qué no

Creo que este puede ser el gran reto. No sé tú, pero a mí me parece que emprender un gran viaje sin billete de regreso requiere poner en práctica el arte del minimalismo porque vamos a viajar con la casa a cuestas.

Menos es más, siempre.

Lo que empaques depende de la zona por la que vayas a viajar. No es necesario llevar demasiadas prendas repetidas en ningún caso. Para viajar al Sudeste Asiático yo llevo una mochila de 60 litros con un pequeño botiquín (medicamentos típicos), un neceser, un par de sandalias, un par de chanclas, unas zapatillas de deporte, tres o cuatro pantalones cortos, cuatro o cinco camisetas, dos bikinis, ropa interior, una sudadera, gafas de sol, una toalla de microfibra, un pantalón de deporte y la esterilla de yoga.

más cosas que llevar: Otros

Esta sección es bastante personal. En mi mochila siempre llevo pastillas para dormir, por ejemplo, para los vuelos o las noches complicadas. También viajo con mi portátil y alguna libreta por este asunto de escribir que me entretiene y tal. Otras cosas importante para mí son la cámara de fotos, el libro electrónico, la batería externa y cables varios.

También te puede hacer falta:

  • Adaptador de enchufes, aunque se consiguen en cada país
  • Fotos de carnet para renovar visados
  • Enchufe ladrón (lo leí por ahí)
  • Candado pequeño (para taquillas en los hostels)

Y creo que con esto puedo concluir este breve y sencillo post sobre cómo preparar un gran viaje sin billete de regreso. En realidad no hay que invertir demasiado tiempo en esto, pero también es una parte emocionante y divertida del viaje. Remarcaría que lo más importante es preocuparse con antelación por el tema de la salud y los visados según requiera el país que visites.

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EL VIAJE HACIA DENTRO: Cómo prepararse para el primer gran viaje en solitario >> LÉELO AQUÍ

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[Foto: Fliker – Klim Levene]

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