Tres meses viajando sola: no soy quien yo creía

Me dicen que las casualidades no existen, que todo pasa por una razón. Yo me lo quiero creer; primero, porque es una idea bastante romántica; segundo, porque, si no, no sé qué pensar respecto al sentido de nuestra existencia.

Entiendo también que no todos nos planteamos qué hemos venido a hacer a este mundo y qué significado tiene la vida. Entiendo que no todos se emocionan al descubrir alguna conexión misteriosa en geografías atravesadas del mundo. Entiendo que no todos se abruman de tanto sentir y que no a todos se les cruza por la cabeza la idea de descubrir la verdad sobre sí mismos. La Verdad, cómo si yo pudiera explicar qué significa tal cosa. Entendí en estas semanas que estas cuestiones que me definen -y otras muchas más- forman parte de los rasgos característicos de las Personas Altamente Sensibles, lo que me aleja (un poco) de ser una loca confusa en busca de una vida intensa y me acerca más a la realidad de quien soy.

Venía a decir, respecto a las casualidades, que quiero convencerme de que nada es casual y que todo pasa por una razón porque, de verdad, si todas estas conexiones que han surgido en torno a mí sólo pueden explicarse a través del azar, qué macabro resulta todo. Porque desde que conocí en Ibiza a aquel blogger que me habló de esta isla he descubierto un tejido de conexiones mágicas que nacen, de alguna manera, a partir de él. Porque en esta búsqueda de mí misma me cruzo con dos argentinas que me devuelven a mis orígenes y me empujan a esta idea de empezar a reconectar desde allá: también soy esa que creció a orillas del Río de La Plata, soy un pedazo de la familia que dejé allá, soy algo de todo lo que vi y escuché y entendí en esa cultura, en ese lugar del mapa.

Entonces, no quiero que sea casual el hecho de que él apareciera cuando yo me estaba reconstruyendo y me empujara aquí, donde empezaría a adivinar algo de quién soy y qué quiero.

Koh Phangan, el reto de la isla mágica

Esta isla mágica es un reto para todo el que se anime a quedarse algo más de tres días: el entorno obliga a replantearse las propias creencias y los pensamientos por defecto. Vivimos dándonos abrazos, mirándonos a los ojos y dando explicaciones de cómo nos sentimos y los traumas que tenemos. Hablamos de energías, de karma, de chakras, de amantes, de tantra, de sexo, de meditación, de silencio, de terapias alternativas, de yoga, de la luna, del yin, del yang, de ayunos, de técnicas depurativas de todo tipo. Nos revelan que, efectivamente, no sabemos quiénes somos, que vivimos en la mentira de un yo inventado. Descubrimos que somos nosotros quienes nos juzgamos a nosotros mismos, quienes diseñamos nuestra propia cárcel. Algunos confiesan que nos ven de verdad, que nos sienten. El otro día me leyeron en la calle y me lo quise creer: me dijeron que voy a ser muy feliz.

Las palmeras de Koh Phangan me fascinan

Como decía, estar aquí es un reto, uno no se hace hippy de la noche a la mañana ni entiende todo este cuento yogi-energético en dos conversaciones. No es fácil entregarse a los abrazos con desconocidos ni confesar que no tenemos la más mínima idea de Para Qué hemos venido en realidad. Dejarse ver es más complicado de lo que parece, es exponer el verdadero yo a otros, es admitir que vamos desarmados y es, sobre todo, atreverse a mirar adentro con honestidad.

Todo esto choca al principio, pero irremediablemente salva al final: te desmonta, te destapa, te lanza a ese ¿quién soy yo de verdad?

No soy quien yo creía

Aún no tengo una respuesta precisa a esa pregunta. De hecho, tenerla sería ridículo: no existe certeza absoluta sobre quiénes o cómo somos porque, sencillamente, estamos siendo todo el tiempo. Existen algunas verdades que son tendencias más que certezas: nos inclinamos más a actuar, pensar o sentir de cierta manera sin que ello implique hacerlo diferente en algunas ocasiones (y esta es una de esas ideas a las que aferrarse para evitar limitarse o fustigarse cuando rompemos nuestros propios esquemas: flexibilidad del ser).

Respecto a mis verdades, he descubierto, en todo este fluir autoimpuesto, que me siento más cómoda en situaciones más o menos predecibles, pero también he experimentado que puedo dejarme llevar, improvisar y sentirme cómoda en la absoluta incerteza. He descubierto, en todo este movimiento autoimpuesto, que me siento más cómoda en las pausas, en el reposo, pero también he experimentado la diversión y emoción del movimiento constante y la novedad. He descubierto también, en esta falta de concreción con la que he empaquetado mi vida, que me gusta más o menos saber… a dónde vuelvo, cuándo, qué voy a hacer, qué quiero, sin que ello mate mi espontaneidad.

Entre otras cosas.

Entonces, amigos, he descubierto que estaba queriendo ser alguien que no soy lanzándome a este viaje en la manera en que lo hice. Estaba queriendo ser alguien con la capacidad de adaptarse fácilmente, de improvisar, de fluir, de integrarse rápido, de refugiarse en el propio ser. Estaba ignorando que me abruma tanta novedad junta, que me cuestan los nuevos entornos sociales, que necesito un refugio físico donde refugiar mi propio ser, que me cuesta tomar decisiones y por eso improvisar es a veces un reto. Pero ahora ya lo sé.

Este viaje, como yo lo diseñé, no era para mí. Era para quien yo quería haber sido, pero no para quien de verdad soy.

¿Significa esto que me arrepiento de algo o que no volvería a hacerlo sabiendo esto? En absoluto. Tuve que arrojarme a mi yo inventado para descubrirme en la catástrofe de no ser ese yo. Y me alegro, me alegro de haberme encontrado ahí.

Billete de vuelta

Yo sé que muchos tenían la idea romántica de que mi viaje iba a durar eternamente, que iba a flotar por Asia como una mariposa vuela sobre una flor. Pero yo no soy esa mariposa y este viaje concluirá con algo menos de cuatro meses de movimiento.

No es que tenga prisa por volver, ahora estoy mejor que nunca en esta isla, es que por primera vez sé a dónde vuelvo y no me da miedo. No tengo que retrasar lo que viene a continuación, es mi siguiente paso y lo voy a dar a la velocidad natural de mi movimiento. Vuelvo de la misma manera que intento respirar y caminar: segura, sin prisa.

Y aunque aún no ha terminado, puedo ya dar gracias a este continente desafiante y a esta isla mágica que me ha cuestionado todo.

Namaste.

Plural: 12 Comentarios Añadir valoración

  1. Luciana dice:

    “Es preciso estar atento al desorden que hay dentro de uno mismo, atento a las contradicciones, a las luchas dualísticas, a los deseos opuestos, atento a las actividades ideológicas y a su irrealidad. Uno ha de observar “lo que es” sin condenar, sin juzgar, sin evaluar en absoluto.”
    -Jiddu Krishnamurti.

    Muy lindo relato, me alegra haberte conocido en este “viajecito” interno!

    1. gaby carreira dice:

      🙂 🙂

      Ya soy fan de Krishnamurti.

      Sí, amiga, qué bien habernos conocido en este viaje interno por Tailandia.

  2. Paula dice:

    Me encanta la reflexión de que no podemos ser porque constantemente “estamos siendo”, me hace sentirme más libre para actuar diferente a veces, sin la presión que solemos imponernos de no estar siendo “nosotros mismos”. Gracias por estas reflexiones que regalas Gaby.
    Espero algún día encontrar ese yo que no soy también 🙂

    1. gaby carreira dice:

      🙂 Gracias a ti por pasar por aquí, Paula.

      (Aunque tardara tanto en contestar).

      Estamos siendo y somos libres para ser, en todo momento.

      Un abrazo!

  3. Juan Núñez dice:

    Te cambio el título:
    “Tres meses viajando sola: no soy quien yo quería”.

    Hace muy poco escribí esto para mí, pero que creo que también a ti te puede servir:
    “Mírate todo lo que puedas, pero mírate bien.
    Acepta dónde estás, lo que has hecho o dejado de hacer, lo que sabes y lo que no.
    Reconócete, respétate, compréndete, y quiérete.
    No te equivocas cometiendo errores, te equivocas no aprendiendo sus lecciones.
    Lo has hecho, y lo sigues haciendo, lo mejor que sabes en cada momento.
    Siente tus miedos, acéptalos, y aprende a avanzar con ellos, siempre van a estar contigo.
    Llora cuando lo sientas y ofrécete la compasión y la generosidad que necesitas.
    Acepta tu humanidad con todo lo que eso significa, solamente desde ahí podrás construir una realidad desde la que vivir el presente que deseas, y construir el futuro que mereces.”

    Y termino con una última ralladura mental:
    “Quizá vivir por el simple hecho de hacerlo es lo que nos hace libres,
    y pensar en ser libres lo que nos hace esclavos.”

    Namaste.

    1. gaby carreira dice:

      Efectivamente, tu título es bien acertado.

      Gracias por tus reflexiones, creo que ese mini texto contiene un mensaje que hay que recordarse a diario.

      Un abrazo muy fuerte!

  4. No hay casualidades sino causalidades.
    Feliz de haber sido testigo de tu evolución y más feliz de seguir viéndola.

    besitos

    1. gaby carreira dice:

      Causalidades y algo de magia, espero.

      Gracias por empujarme a la isla, Evolucionante.

      Más besitos.

  5. Daniel dice:

    ES la primera vez que leo a algun “escritor amateur millenial nomade” que deja un mensaje de introspeccion tan genuino. A mi me agarraba esa busqueda de aprobacion de los demas, pero logre en una depresion, darme cuenta de todo eso que forzaba. Un beso Gaby, muy buen blog!

    1. gaby carreira dice:

      Cuánto trabajo lleva darse cuenta de quién no somos, eh? Para eso estamos aquí, de todas formas, y acercarnos un poco más a nosotros mismos.

      Un abrazo fuerte! Gracias por pasarte y comentar 🙂

  6. David dice:

    Gaby me ha encantado! Este es el primero que leo pero ya sigo con los próximos. Genial haberte descubierto. Gracias Google!!… Y llegué por pura ‘causalidad’ probando palabras clave para mi próximo post 😀

    Creo que te van a gustar las siguintes pelis: Cloud Atlas. Mr. Nobody, Más extraño que la ficción y Ruby Sparks.

    Un gran abrazo y la mejor de las energías!

    1. gaby carreira dice:

      Hola David!

      A veces hay que darle las gracias al gran G. por los descubrimientos que nos hace 🙂 ¡Me alegro de que te trajera hasta aquí!

      Voy a echarle un ojo a tu blog y me apunto esas películas. Muchas gracias.

      Otro gran abrazo!

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