Lo que buscas no está ahí afuera: más de lo que aprendí viajando

Recuerdo que cuando estaba en el primer avión camino a Asia leía un libro de Osho y me encontré con unas palabras premonitorias que yo creía ya tener integradas y superadas. Decían así:

“Aunque dejes este mundo no te será posible abandonarlo. Donde sea que vayas volverás a crear el mismo mundo, porque el mundo brota constantemente de ti, como las hojas brotan del árbol.”

Ahora, te digo que no hace falta iluminarse para descubrir la verdad de estas palabras, solo hay que salir ahí afuera y comprobarlo. La mierda viaja con uno siempre, va en esa mochila invisible que llevamos pegada al pecho en todas las geografías. O, para adaptarme a la metáfora de Osho: vayamos donde vayamos, creamos el mismo mundo a nuestro alrededor porque ese mundo es lo que estamos siendo, mierda incluida.

Hay por ahí otra cita interesante, de una tal Anais Nin, que refuerza esta idea y dice así:

“No ves las cosas como son, ves las cosas como eres.”

Y yo, que me decía saber esto antes de ir a Asia, que creía tener mi mierda más o menos controlada, ordenada, medio limpia o sin mal olor, no sé, tuve que irme y volver y volver a irme para entender por fin, ¡por fin!, que la mierda no tiene ningún inconveniente en cambiar de escenario. Es más, le va bien, le gusta porque así sale a ver el paisaje y de paso te obliga a mirarla. Hija de su madre.

Por qué me fui y volví de Menorca

Hace unas semanas te conté que me mudaba a Menorca a trabajar todo el verano y estaba muy ilusionada porque la isla es preciosa y había encontrado trabajo en un lugar muy bien frente a una playa muy bonita. Pues bien, me mudé y me volví a mudar a Valencia tres días después en medio de un brote neurótico.

¿Un brote neurótico? ¿Confirmamos que estás loca ya? A ver, no nos distraigamos en los detalles sin importancia. Al parecer, ese episodio crítico que pareció la gran catástrofe de mi vida en el momento, era un mensaje de mi cuerpo/mente/yo-sabio para decirme que me parara un momento a valorar qué estaba haciendo, para qué y qué es importante para mí en realidad.

Un mensaje contundente y caro. Porque el amago de mudanza me costo varios cientos de euros que ya, sin más, han dejado de existir en mi cuenta. En fin, este es otro cuento.

El mensaje es que el escenario no importa tanto, solo es un decorado más o menos agradable que puede sumar o restar algo a la vida, pero que no es absolutamente determinante. Para mí al menos. Porque, ¿qué es importante para mí?

Y aquí empieza mi histeria: esta pregunta ya me la hice y me la respondí en Tailandia. Para mí, lo más importante ahora es pertenecer y eso implica un entorno social en el que me sienta conectada (con los que me rodean y conmigo misma) porque, una vez más, yo creo que compartir es lo que da gran parte de sentido a la vida. ¿Qué más hay que sea relevante? Nada es verdaderamente trascendente en la absoluta desconexión. Para mí.

Pertenecer es mi “rooted to the ground

Lo que buscas no está ahí fuera

Entonces, como te decía, tres días después de llegar a Menorca en la cresta de la ola aterricé en Valencia emocionalmente demolida, exhausta del estrés al que yo misma me había sometido y sintiéndome una fracasada. Sin hablar del dinero tirado a la basura.

Los dos primeros días quise desaparecer, dejar de existir, esconderme bajo tierra indefinidamente. Después decidí dejar de torturarme, asumir este movimiento como una confirmación necesaria para dar comienzo a una nueva exploración de mí misma en un entorno seguro, y empecé a centrarme en lo positivo de estar de vuelta: todo me resulta familiar, no tengo que hacer el esfuerzo de inventarme una vida desde cero, tengo margen para decidir qué quiero hacer, tengo el apoyo de mi familia y algunos amigos.

Magnífico enfoque. Sin embargo, hace unos días, debido al movimiento de los astros, mis fluctuaciones hormonales o la susodicha mierda que quiso salir a tomar el sol, también empecé a tener problemas con esta realidad elegida y eso es lo que me lleva a escribir este post. Entendí que lo que estoy buscando no está ahí en el mundo, aunque la experiencia geográfica traiga respuestas, sino que está en mí.

What you are looking for is you, leía a Osho otra vez hace un par de días.

Me estoy buscando a mí misma, el origen y la solución de todos mis problemas soy yo. Pero, ¿cómo encontrarse? Si alguien tiene la respuesta, se la compro. Porque yo no tengo ni p*** idea.

@LosDictados

Ahora mismo no sé cuál es el sentido de todo esto, no veo el camino que tengo delante de mí, no sé hacia dónde me dirijo. Me siento perdida, sin dirección y sin una razón clara para estar soportando este malestar que, de verdad, no sé de qué es el precio. No sé, no sé nada ahora mismo. Lo único que tengo claro es que hay algo de mí misma que aún no he entendido.

Incertidumbre y no tener el control, cruda realidad

Creo que lo que más me angustia de todo esto es no saber (qué sucede, a dónde me lleva todo esto, cuánto va a durar, qué me depara la vida después de la catástrofe de descubrirme) y no tener control sobre todos los aspectos que afectan a mi panorama actual. Porque, por muchas acciones que yo emprenda (buscar trabajo, hacer actividades que me motiven, mantenerme en movimiento físico, leer en busca de respuestas) hay muchas cosas que, en última instancia, no dependen únicamente de mí o que sencillamente requieren tiempo porque son procesos lentos (o no-inmediatos, como a mí me gustaría).

Creo, también, que esta es la segunda gran lección de esta experiencia (la primera es que la geografía no es determinante): no saber es parte de la definición de una vida bien vivida, porque ésta es impredecible, inmedible, incontrolable, a pesar de todos los esfuerzos. Y, por otro lado, no tener el control es una bofetada de realidad: el control no existe, es una quimera absurda que nos ayuda a sentirnos menos a la deriva en el vaivén de existir en un mundo cambiante; controlar es un antídoto medio eficaz contra el miedo que produce lo desconocido de las nuevas etapas de nuestra vida.

Entonces, repito y me repito: no podemos saber todo el tiempo, no podemos tener el control todo el tiempo. Vivir es un proceso mágico lleno de sorpresas y hay que aprender a confiar en que, aunque no veamos a dónde mierd* estamos yendo, siempre estamos llegando un poco más a nosotros mismos.

¿Será ese El Sentido de la vida? ¿Llegar a uno mismo y, desde ahí, conectar con la experiencia de vivir honestamente?

El sentido de la vida: ¿conectar?

No lo sé, pero me voy a agarrar a esta conclusión improvisada antes de abandonarme a la desesperación otra vez. Y voy a recordar también que la vida es maravillosa y sorprendente y que hay que hacer el esfuerzo de anclarse al momento presente mientras tanto.

 

Plural: 8 Comentarios Añadir valoración

  1. Marta dice:

    Hola Gaby,
    Hace tiempo que te leo y la verdad es que me encanta!! Me veo reflejada en muchos aspectos y tus palabras hacen escriben lo que, en cierto modo, también me pasa a mí.

    En estos momentos he asumido un cambio de trabajo y vuelta a mi ciudad natal pero me esta costando y mucho…y hasta creo que estoy medio fracansando…pero ahora al leerte también comprendo que quizá sea debido a la adaptación…no se pero agradezco tus palabras en el blog.

    Gracias

    1. gaby carreira dice:

      Hola Marta!

      Gracias por las cosas bonitas que me dices 🙂
      La adaptación a veces lleva mucho tiempo, a mí generalmente me cuesta. ¡Hasta me costó adaptarme a la maravillosa isla tropical de Tailandia! Fíjate…
      A menudo pienso que hay que tener claro Para Qué se hace lo que se hace, asi, la parte desagradable se aguanta mejor.
      Un abrazo y dale duro!

  2. Isabel dice:

    ¡Hola Gaby! ¡Muy buen post! Como lectora tuya agradezco tu sinceridad; me encantan además los primeros tres párrafos. Estoy totalmente de acuerdo con la importancia de la conexión. Es algo en lo que no suelo pensar precisamente cuando tengo una casa y rutinas con amigos y trabajo; supongo que en esos momentos me resulta muy fácil pensar en viajes y aventuras. Pero asentarse en un lugar llena mucho.

    Te preguntas qué es importante para ti. Yo últimamente me pregunto a qué me quiero dedicar, dónde quiero vivir, etc, y muchas veces me siento muy confusa. Pero ahora creo que seguramente lo que quiera hacer sea más o menos lo que llevo ya unos años haciendo (laboralmente, me refiero), e imagino que me gustaría vivir en un sitio que ya conozca o con el que tenga algún tipo de relación ya. ¿Podría ser algo así para ti también? Es que creo que a veces nos comemos tanto la cabeza pensando en las mil opciones que tenemos, que nos ahogamos en un vaso de agua.
    En todo caso, de los baches siempre se sale, seguro que tú ya lo sabes. ¡Un abrazo!

    1. gaby carreira dice:

      Hola Isabel!

      Sí creo que abruma pensar en todas las opciones que tenemos. Y es que vivimos en los tiempos del todo (pero nada). Tiendo a pensar que al final es todo más sencillo y que las respuestan residen en lo que nos hace sentir conectados. Por eso, después de tanto viajar, buscamos una ubicación familiar para establecernos porque por mucho que nos gusten las islitas de Hawaii o Costa Rica, ¿quiénes somos donde nadie nos conoce, donde nadie nos espera, donde nadie nos retiene? Pero por esto yo digo que me pregunto qué es lo más importante para mí y me respondo que pertenecer, porque este pertenecer es las conexiones construidas con otras personas.
      En fin, en la búsqueda están las respuestas y la vida en sí.
      Gracias por pasarte a reflexionar. Un abrazo, amiga!

  3. David dice:

    Buenas , interesantes reflexiones. Yo creo que aunque siempre llevamos cierta persona(compendio de valores y creencias) con nosotros. También es importante moverse para que nuestra persona se pueda actualizar y tener una visión más amplia. Alguna gente es más plástica que otra, alguna gente decide tener fundaciones más fijas que otras.
    Quizas los que pasa es que te apetece un poco de estabilidad ahora y choca con los conceptos de querer vivir explorando. Pero bueno, ya lo irás sacando. Buena suerte.

    1. gaby carreira dice:

      Hola David,

      Entiendo tu enfoque. Sí es cierto que hay algo invariable en cada persona, una especie de esencia básica que nos hace únicos, y todo lo demás que nos forma va mutando a medida que nos vamos exponiendo al mundo. También pienso como tú, que algunas personas son más plásticas, o más flexibles, y otras somos menos. Yo, desde luego, tengo problemillas con la flexibilidad 🙂

      Hay un choque en mí, sin duda. Pero ya he decidido que voy a pararme y reposar un tiempo, necesito descansar! Muchas gracias por pasarte y por la suerte que me dejas.

      Un abrazo!

  4. David M. dice:

    Hola de nuevo!

    Gaby me encantaría saber que libros lees relacionados con esa busqueda interior (intencionada o no)…. encuentro en tus palabras cosas con as que resueno mucho y son: honestidad, conexión, confianza y aceptación.

    ” Siempre estamos llegando un poco más a nosotros mismos” que grande!!

    La honestidad interior ha sido de lo más dificil de este proceso pero sí que llena.

    Abrazos!

    1. gaby carreira dice:

      Hola de nuevo 🙂

      La verdad es que leo todo lo que encuentro por ahí, más o menos. Si tuviera que recomendarte algo, ahora Lo Más para mí es “Biografía del Silencio”, de Pablo d’Ors. Pero vaya, encuentro sabiduría en todos lados: desde las canciones de Bob Marley hasta la poesía de rupi kaur o las enseñanzas de algunos sabios que me encuentro por ahí.

      Me gustan las palabras con las que asocias lo que escribo, me parece que son una buena dirección y puede que no esté yendo tan mal, pues.

      Otro abrazo!

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