Los errores de mi vida

Resulta que soy una persona muy perfeccionista y muy autoexigente (también muy seria). Esto no significa que siempre haga las cosas bien o que mis resultados sean siempre los mejores; significa que dedico toda la atención posible a evitar equivocarme hasta en la más absurda de las situaciones. No me gustan los errores si son míos, me duelen. Al parecer, en algún momento de mi vida entendí que equivocarme era grave, aunque de ninguna manera me parece que equivocarse, en general, sea algo malo.

"La perfección es una pulida colección de errores"
- Mario Benedetti -

Entonces, la otra noche yo le expuse este tema a mi psicóloga porque es algo que me atormenta de tanto en tanto y no sabía cómo solucionar. De la sesión saqué varias ideas que aún estoy procesando y la idea de escribir este post sobre los errores de mi vida con varios objetivos:

  1. Desmantelar mi creencia de la gravedad de mis errores
  2. Descubrir que todo error conlleva un aprendizaje
  3. Tal vez descubrir que algunos errores no fueron tan errados
  4. Aprender a establecer categorías de gravedad en mis errores
  5.  Exponerme como un ser humano corriente: imperfecta

Errores de mi vida

Quiero que conste que empiezo a escribir esto sabiendo que he cometido errores en mi vida pero sin tener presente ninguno en particular. Empezar a enumerarlos requiere que dedique unos minutos a pensar porque, paradójicamente, creo que todos esos errores que puedo haber cometido me han traído donde estoy y eso está más que bien.

Y digo que es paradójico porque en el momento en que estas cosas que voy mencionar ahora sucedieron, yo sufrí. Sufrí, me fustigué y me castigué por no haber sabido hacerlo mejor. Es más, hoy en día sufro y me castigo por errores de la vida cotidiana, errores absurdos que se convierten en autocrítica voraz. De ahí el ejercicio, para relativizar también y adquirir perspectiva.

Te voy a exponer ocho sucesos de mi vida que consideré graves errores en su momento; alguno de ellos aún me martiriza un poco. Podrían haber sido otros, pero en el tiempo que pasé pensando fueron estos los que se me presentaron en la cabeza. El orden es aleatorio; no tiene nada que ver con la relevancia. Ahí van:

Error #1:

Matricularme en Ingeniería de Diseño Industrial después de haber pasado por Ingeniería Industrial y haber invertido los dos años anteriores preparando asignaturas de Física, Matemáticas y Dibujo Técnico (que tampoco se me daban mal) cuando en realidad yo quería dedicarme a escribir.

El error fue dejar decidir a las personas que consideraron que habría sido un error elegir lo que yo realmente quería

Error #2:

Saltarme un stop en un parking y cargarme dos coches: el mío y el de una muchacha que pasaba por allí. Le sumamos ir sin móvil, no tener claro cómo hacer los papeles del seguro y la auto-tortura infligida por haberme despistado mientras hacía algo que no debía: jugar a las carreras en el lugar inadecuado.

El error, consideré, fue no prestar atención y no ser responsable, pero mi irresponsabilidad no sólo le dejó inservible el coche a mi padre y le supuso un aumento en el seguro del año siguiente, sino que le trastocó el día (y el coche, vaya) a alguien ajeno que simplemente pasaba por ahí. Ahora que puedo racionalizar la situación, entiendo que fue un accidente común y que podría haber sido más grave, pero no fue. Fui irresponsable, sí, pero nunca más volví a hacer el tonto en un estacionamiento.

Error #3

No mirar al hacer marcha atrás en una avenida y cargarme otro coche, el de un pobre muchacho que también pasaba accidentalmente por ahí. En realidad este suceso fue anterior en el tiempo al que te cuento ahí arriba (y juro por todos los dioses que mi historial de desastres automovilísticos acaba con un par de aventuras más); aquí estrenaba el carnet de conducir, era de noche, estaba en plena ciudad y había mucho tráfico. Una vez más me despisté, me desconcentré y cuando sucedió el choque me sentí tan mal que mi amiga Helena tuvo que hacer los papeles por mí porque yo no paraba de llorar.

Shame!
Shame!

Estos despistes me han torturado toda la vida. Fijaos que soy una persona inteligente y que sí, tengo pequeños accidentes automovilísticos, pero soy perfectamente capaz de desarrollar tareas complejas con éxito. Entonces, el drama aquí ha consistido siempre en: ¿cómo puede ser que siendo inteligente, comprometida, responsable y competente me despiste de esta manera? ¡Una persona inteligente y competente no debe tener este margen de error (que provoca accidentes)!

¿Entiendes? Entonces, mi psicóloga me planteo que tal vez no es que sea despistada, sino que como tiendo a ser más creativa que práctica, me resulta más difícil mantener una atención focalizada todo el tiempo. Tiendo a ensimismarme; en otras palabras: vivo en mi mundo, en el que pasan otras muchas cosas paralelas a las del mundo exterior. Esto no es malo en sí.

Error #4

Poner todo mi empeño en hacer funcionar una relación que no tenía sentido. Y esto fue un error porque lo hice aún a sabiendas de que podría destrozarme. Y fue un error porque permití cosas que mi yo cuerdo no toleraría. Y fue, sobre todo, un error porque perdí perspectiva y dejé de atenderme.

Pero bueno, aquí asumo la responsabilidad de mis decisiones porque sé que no estaba en condiciones de hacerlo mejor, porque hice lo que pude. Entiendo también que destrozarme de esa manera autodestructiva me ha empujado a conocerme mejor, a sanar algunas cosas y a tomar decisiones sobre qué quiero y qué no estoy dispuesta a ceder nunca jamás por otra persona.

Fue un error también porque trajo consecuencias para dos personas, no sólo yo. Pero vaya, no voy a hacerme cargo de yo de todo. Además, como dije, a este error le veo claramente el lado positivo.

"Si me caí es porque estaba caminando. Y caminar vale la pena aunque te caigas"
- Eduardo Galeano -

Error #5

Comprarme una cámara muy cara que casi no usé. Cuando estaba en la uni me las quise dar de fotógrafa, así que invertí una gran suma de dinero en una réflex último modelo a la que no pude sacarle todo el partido que hubiera querido antes de darme por vencida.

¿El error? El del dinero, supongo. O con ese me martirizaron. Pensándolo ahora, yo lo intenté, qué caraj*.

Error #6

Empezar a tocar el saxo y abandonar al poco tiempo. Esto sucedió cuando era bastante niña. Me entusiasmé con la música, hice que mis padres me compraran un saxo y a los pocos meses, después de algo de martirio y sufrimiento, confesé que realmente tenía más interés en salir a la calle a jugar con otros niños que en dejarme los pulmones ensayando entre cuatro paredes.

Consideré que fue un error lanzarme al compromiso de aprender a tocar el saxo. Consideré luego, que fue un error no haber sido fiel a mi compromiso. ¿Cuánto valía mi palabra? ¿Qué iba a hacer con la decepción de unos padres que habían invertido en mi interés musical y tenían unas expectativas? Eso me hizo sentir mal siendo niña; finalmente nada malo sucedió porque mis padres fueron bastante comprensivos. Ahora entiendo que también requiere valor atreverse a hacer lo que verdaderamente se quiere y no lo que se espera de uno.

Error #7

Trabajar demasiado, hasta alcanzar un grado de estrés y ansiedad difíciles de gestionar. En aquellos momentos yo era estudiante y pluriempleada, pero no porque lo necesitase, sino porque se me daba la oportunidad y creía que podía hacerlo todo. También porque no sabía muy bien cómo rechazar ofertas. Por otro lado, uno se vuelve avaricioso rápidamente, como si el Más arreglase algo.

El error fue deteriorar mi salud por unos míseros miles de euros que fueron a parar a mi cuenta bancaria. Obvio, ese dinero pagó mi Erasmus y otras experiencias, pero con menos también habría tirado. El lado positivo es que ahora, por fin, ya sé que a esas no vuelvo porque entendí que Menos es Más y que trabajamos para vivir, no al revés.

Error #8

No haber viajado más en Australia. Esto me martiriza aún de tanto en tanto. Tenía los recursos, quería visitar muchos lugares y vivir muchas experiencias; tuve una oportunidad que no sé cuándo se volverá a repetir y no pude aprovecharla. Me duele.

Pero es que no pude, ¿sabes? Literalmente no pude. Mi estado anímico cuando estuve lista para irme de Australia me permitió arrastrarme hasta los brazos de mamá y poco más. En ese momento no podía haber emprendido ninguna aventura en solitario; los planes que yo tenía con esa persona nunca tuvieron base sólida, y todos los demás estaban ocupados haciendo sus vidas. Y aún así me duele. Tal vez algún día entienda que sencillamente no pudo ser y vuelva para terminar lo que empecé por esas tierras.

"It is through the mistakes that the greatest learning happens on an inner level"
- Eckhart Tolle -

Algunas conclusiones

Es curioso como a menudo tenemos creencias tan profundas y tan absurdamente irracionales. ¿Con qué frecuencia nos cuestionamos nuestras propias certezas? Porque, te cuento, que hayan estado ahí toda la vida no las hace más verdaderas o más auténticas. Escribir sobre estos errores de mi vida, que son sólo una breve enumeración de todas mis catástrofes, me ha hecho revisar algunas ideas irracionales e infrecuentadas que tengo de mí misma.

No soy ningún monstruo errador: he cometido errores en mi vida, como todo el mundo. De hecho, probablemente estos errores te resulten absurdos e irrelevantes; después de todo, no he matado a nadie nunca —aunque una vez quise ;); no perjudiqué intencionadamente a nadie ni conduje al mundo al apocalipsis.

Soy un ser humano más o menos normal y es un alivio reafirmarse en esta idea cuando estamos acostumbrados a invertir más tiempo en resaltar nuestros defectos/cosas a mejorar/errores que nuestras buenas cualidades.

¿Te pasa esto a ti también? ¿Me cuentas? Te planteo esto para que lo hagas como un ejercicio sobre tu propia vida. Quién sabe qué puedes descubrir.

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