2017: un único gran aprendizaje

Tiendo al escepticismo y a la pasividad. Iba a pasar tanto de estos ejercicios de final de año que ni había registrado en mi cabeza que, efectivamente, el 2017 se acaba. 2017, dios mío.

Es curioso que, siendo las transiciones entre un año y otro tan delicadas: día a día, vaya, a mí siempre me parece un salto entre siglos lo que me separa de las versiones anuales de mí misma. Estos abismos no dejan de impresionarme. Pero ya estoy suficientemente avanzada en los estudios de la mente como para comprender que es todo una cuestión de percepción.

Volviendo al tema, he decido tomarme un rato para hacer un balance y medir, de alguna manera, mi paso por la vida durante este último año. Creo que hacer esto es más importante de lo que la pasividad nos deja ver: nos hacemos conscientes de nuestro progreso, nos congratulamos por los méritos y nos alimentamos psicológicamente para seguir en movimiento.

Por otro lado, pude haber abordado este ejercicio haciendo una lista de los lugares conquistados del mundo, de los corazones compartidos, de la gente maravillosa que conocí por el camino o los momentos extáticos en paisajes tropicales, que no fueron pocos. Sin embargo, antes de llegar a todo esto, me topo con una palabra que de alguna manera lo hila todo y le da sentido a  los procesos de mi vida durante el 2017: brújula.

La vida en Filipinas

2017, mi año brújula

Decía, pues… estaba empezando a sumergirme en el historial de mi 2017 cuando me encontré con esta palabra y me pareció un poco triste. Pensé de mí: pobre, no se daba cuenta de…

Pero me paro al instante porque estoy trabajando un cambio en los procesos de percepción de mí misma. Ahora decido vivir empoderada, no victimizada. Por eso, miro hacia atrás, reformulo y pienso: ¡Qué fortaleza! Menudo proceso para por fin comprender que…

—¿Pero quéééé?

Pues, amigos, como sabéis, llevo años buscando respuestas en el mundo. Pero esto yo nunca me lo confesé así. Yo más bien decía y me decía cosas como: quiero vivir, experimentar, conocer gente, pasármelo bien, superar retos, etc. Y no dejaba de ser cierto, pero estas inquietudes no eran mi motor principal.

De igual manera, el año pasado me fui de viaje sola con el pretexto de acercarme más a mí misma -cosa que de algún modo logré-, pero con la verdadera motivación de encontrar, por fin, algo que me hiciera de Respuesta Definitiva.

Ingenua, ¿verdad? 🙂

—Entonces, ¿qué caraj* es la maldita brújula?

Pues la brújula es esa Respuesta Definitiva, es eso que yo llamé Pertenencia en un post parecido a este a principios de año. Yo buscaba algo que me vinculara definitivamente a algo, que me orientara en una dirección más o menos clara, que le diera sentido a mi existencia.

Wow. Sentido.

Busqué la brújula en la idea de búsqueda -de mí como buscante-, busqué la brújula en todos los continentes, la busqué en un rubio terriblemente guapo, volví a buscarla en mi casa -ya cansada de perderme en el mundo-, la busqué en mis amigos de por allá, en los de acá, en los libros, en mis papás…

No la encontré ahí, ni ahí, ni allá. Y esto fue demoledor.

Me desmontó entera, perdí el sentido de búsqueda, perdí la esperanza (¡la esperanza!), perdí mi sentido de identidad. Se desintegró completamente el motor que me había estado moviendo estos años y no quedó nada de lo que entendía que era la vida para mí.

Me quedé sin yo: sin planes de viaje, sin trabajo, sin proyectos, sin rubio, sin rumbo, sin, sin, sin. ¿Quién era yo sin nada, sin búsqueda, sin un billete de avión?

Pensaba, ahogada en el llanto: ¿y ahora qué? ¡Ya lo he hecho todo! ¡Nada sirve, estoy perdida!
(tiendo a la neurosis, ¿vale?)

Y lloré tanto que mi madre me arrastró al médico -historia de mi vida. Si hubiera sido por ella me hubiera puesto antidepresivos por gotero. Pero, afortunadamente, aquí yo comprendí que había tocado fondo y que si lo que buscaba no estaba en el mundo ni estaba en otras personas, estaba… efectivamente: en mí.

¡Taadaaa!

Cuánto nos cuesta ver lo obvio, ¿verdad? [Sé que suena a cliché, pero resulta que a veces las cosas que más se repiten son las verdades más básicas.]

Claro que cambiar el foco hacia dentro no fue sencillo, aquí empezó otro proceso complejo en el que todavía estoy inmersa. Y de esto hablé un poco en este post. Tuve que comprometerme conmigo misma en una nueva manera de hacer las cosas. Todo un acto de fe. Y es un acto de fe porque en las grandes transformaciones personales no tienes pruebas experienciales de los posibles resultados; cuando cambias completamente el plan de acción de tu vida solo puedes esperar no estar engañándote demasiado… hay que confiar.

Aprendizaje del año brújula

Un profesor del máster que estoy haciendo recientemente nos contó que tuvo la magnífica fortuna de entrevistarse con el mismísimo Dalai Lama y le preguntó para qué habíamos venido a la vida. Trascendental, ¿eh? Pues resulta que el Dalai Lama le dijo que hemos venido a aprender.

Y para mí esto tiene mucho sentido. ¿No te sucede que, al comprender de verdad algo sobre ti mismo y sobre la vida, te sientes un poquito más realizado, más iluminado, más feliz-porque-sí? A mí sí, es como una recompensa de luz por descifrar un gran enigma y supongo que eso es lo que nos mueve para seguir explorándonos.

En fin, con todo esto quería insistir en la importancia de detenerse a extraer los aprendizajes de los procesos de nuestras vidas. Eso es lo que hace que avancemos, justamente, hacia la propia Vida.

Este año, que aprendí muchas cositas, voy a rescatar un único gran aprendizaje que no quiero que se me olvide nunca: la búsqueda solo tiene sentido si es hacia dentro.

La búsqueda solo tiene sentido si es hacia dentro

Y en relación a esto, me quiero quedar con la idea de que estamos donde tenemos que estar y que todo lo que vivimos es parte de nuestro propio proceso de desarrollo. Y que proceso es otra de las palabras claves de la vida.

«La cuestión de la maduración individual es una tarea a la medida. No se puede trazar ningún rumbo, no se puede decir “haz esto y después lo otro”. El proceso de cada individuo es único y no se puede codificar con un simple “sigue estos diez sencillos pasos y todo irá bien”.»
Mujeres que Corren con los Lobos
Clarissa Pinkola Estés

Dicen que “llamamos caos al orden que todavía no comprendemos”, o algo así. Precisamente. A veces parece todo un gran empastre de mierda y no somos capaces de entender que hasta la mierda tiene un papel importante en el mapa general de nuestras vidas. O sea, todo está ahí para algo. Verlo de esta manera ayuda afrontar cada experiencia (de mierda, incluso) con más calma y una actitud de curiosidad.

Conclusiones optimistas sobre el año brújula

Amigos, como persona creativa y contadora de historias que soy, amo el drama. Me divierte de alguna manera cuando lo uso a conciencia y se cuela en mi percepción de la vida cuando bajo la guardia y no me doy cuenta.

Sin embargo, ahora VEO -y me ha costado una inversión importante en terapia… jaja-: todo lo que vivimos nos lleva a nosotros mismos.

Así que gracias a este año removedor, a todas mis ilusiones que murieron en el aire, a las semanas que pasé enterrada en la cama, a mis papás por no ser brújulas (aunque hacen su gran papel), a la gente que nunca se quedó en mi vida, al trabajo de mierda que me sacó de la cama y me ayudó a resucitar, a las personas magníficas que encontré ahí (y a las chungas también), a la psicóloga que me ayuda a ver, a mi intento frustrado de instalarme en Menorca, a los amigos incondicionales que veo muy poco pero están, a todas las pistas que pude pescar cuando se me presentaron y, carajo, GRACIAS a mí misma.

Porque la que hizo y hace el pedazo de trabajo fui yo. En honor a la Vida.

¿Qué has aprendido tú este 2017? Si tuvieras que extraer un único gran aprendizaje, aquí y ahora, ¿cuál sería? ¿Me lo cuentas?

«I hope you will go out and let stories, that is life, happen to you, and that you will work with these stories… water them with your blood and tears and your laughter till they bloom, till you yourself burst into bloom.» – Women who Run with the Wolves –

Plural: 4 Comentarios Añadir valoración

  1. David dice:

    Que grande Gaby! Felicidades. Sin lugar a dudas un año muy provechoso . Me ha encantado tu reflexión.

    Mi mayor aprendizaje fue que puedo decidir cómo responder ante todo lo que me pasa. Que a pesar de las distintas emociones que eso me pueda provocar, puedo escoger cómo ver esos eventos y las acciones a tomar para afrontarlos.

    Que no solo me pasan cosas sino que también creo y transformo mi alrededor con cada decisión. Por ello tengo un gran poder y una gran responsabilidad: puedo construir o destruir con mis acciones y pensamientos.

    Que hay que cuestionarse para aprender pero también hay que creer para continuar y llevar a cabo… que existen muchas contradicciones en la vida, pero son ellas el motor de nuestra existencia, un promotor de cambio, de dinamismo, de la vida misma.

    Es por ello que la vida es una montaña rusa en la que descubrimos y nos auto descubrimos.

    Así, al final coincido con el Dalai Lama: vinimos a aprender.

    Gracias y toda la buena energía para lo que queda del 2017 y lo que viene en el 2018.

    1. gaby carreira dice:

      David! Qué bueno este mini-post-comentario 😀

      Me encantan tus aprendizajes!! Yo estoy empezando a comprender que tengo el poder de responder con acciones y no reaccionar con victimismo. Creo que eso tiene mucho potencial, es magnífico que ya lo hayas aprendido.

      Y todo lo demás… un aplauso para ti, por favor! Suenas a life coach experto, jejeje 🙂

      Me alegra mucho leerte. Démosle duro al año que entra, pues. Vamos por buen camino 🙂

      Un abrazo fuerte!

  2. Robert Costantin dice:

    Me encanta como escribís 🙂
    Aprendizaje del año: Confiar.
    Aceptando momentos de bajón, que antes no podía soportar, viendo que son obstáculos que debí/debo superar para seguir con mi evolución y confiar en que todo va a estar bien siempre 🙂
    Un beso grande!

    1. gaby carreira dice:

      Magnífico. Ya podrías morir en paz, jaja 🙂 Quien aprende a confiar tiene el camino ya medio hecho. Me encanta 🙂

      Un abrazo muy grande. Felicitaciones por tus aprendizajes (¡celebralos!), y nos seguimos leyendo (gracias por el halago a mi escritura :*)

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